Seis naciones se encontraban dentro de un cuarto, en el cual solamente se divisara una mesa, y sobre ésta, una pistola y una sola bala.
Alfred, personificación de los Estados Unidos, fue el primero en tomar el arma. Introdujo la bala en el tambor y le dio vuelta, deteniéndolo antes de que se detuviera, y apuntó directo a su cabeza. Apretó el gatillo, y el golpe sordo del martillo fue la señal de que aún seguiría en el juego.
Dejó la pistola en la mesa, y se la acercó a Mathew, representación de Canadá, quien tragó saliva nervioso. Tomó el arma, tratando de no temblar demasiado, y presionó el gatillo. De nueva cuenta un golpe seco, y dejó el arma.
José María Itzae, o México a secas, no tardó en tomar el arma y colocarla en su sien, pero al igual que los otros norteamericanos, tuvo la suerte de que no le tocara ser el huésped de ese fragmento de plomo.
Pasó el arma a aquel que estuviera a su lado, Ludwig, el país germánico. Dándole una mirada rápida pero intensa al veneciano, tomó el arma y repitió el mismo ritual. Nuevamente, el arma no dio señales de dispararse. Dejó el arma en la mesa, y posó su mirada en el italiano.
Feliciano tembló como nunca hiciera en su vida. Cuando escuchó en esa canción la frase "Russian Roulette" no imaginó que se tratara de un juego tan macabro como ese, ya que pensó que la cantante se refería a la Montaña Rusa -realmente lo pensó así-. Respirando con dificultad, sudando por el miedo de tener la mala fortuna de morir en el acto, y con la presión de las miradas del resto de los presentes sobre él, más el peso del arma, el italiano supo que nada ganaría prolongando el momento.
Llevó el arma a la sien, apretó más fuerte que nunca sus ojos, e hizo lo mismo con el gatillo del arma...
*Click*
Soltó el arma aterrorizado, mientras abrazaba llorando a Alemania y le repetía gritando que nunca jamás volvería a jugar ese horrible juego, y el ambiente se calmó un poco dado que las otras naciones ya mencionadas se acercaron para consolar un poco a Italia.
-Significa que es mi turno, da.
Los 5 presentes voltearon a ver a Rusia, quien levantara el arma en el suelo, la pusiera en su sien y agitara su mano libre como quien se despide de los que están lejos de él, antes de apretar el gatillo.
Todo sucedió en cámara lenta. Los presentes pudieron escuchar la detonación del arma, el ligero rastro de la pólvora quemada, y un extraño chirrido del metal que estaba fuera de cualquier cosa que hubieran esperado en el momento.
-¿Da? No pasó nada.
Todos empezaron a intercambiarse miradas extrañados, y más de uno -o sea, dos- creyeron que verían al ruso volarse la cabeza, más eso no sucedió. Iván dejó el arma en la mesa, y del cañón, salió la bala, o eso parecía...
-¡¿PERO QUÉ DIABLOS...?! -Exclamó Chema totalmente sorprendido.
Observando fijamente a la bala, a ésta le habían salido bracitos, y el chirrido se debía a la inercia que éstos ejercieron en el cañón para no tener que estrellarse contra el ruso. Las cinco naciones observaron incrédulas tanto el arma como la bala, mientras el ruso se refugiaba en un rincón, totalmente deprimido.
-Kolkolkolkolkolkol...
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¡Hola a todos! Este chiste surgió durante la creación del primer capítulo, mientras planteábamos lo que pondríamos y lo que no, cuando empezó "Poker Face" de Lady Gaga y solté la carcajada al imaginar una escena como la antes descrita.
Aprovecho para mencionar que solemos hacer chistes con las canciones y videos de Lady Gaga, así que estén seguros que no será la primera vez que la verán por aquí.
Sin otra cosa que agregar, me despido y recuerden: Si un ruso alto, rubio, de ojos violetas y una dulce sonrisa los invita a ser uno con él, acepten por las buenas, o él los convencerá de aceptar voluntariamente a fuerzas por las malas, y terminarán temblando como Estonia, Letonia y Lituania.
Pobrecito Rusia (peero que bueno que no le pasó nada y que malo que Alfredo este bien).
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